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lunes, 18 de enero de 2016

Diez razones para levantarse

Diez razones para levantarse
A veces uno parece dudar de si merece la pena poner pie en tierra, se plantea si hubiera sido mejor seguir durmiendo durante largo tiempo, de lo bueno que sería estar crionizado hasta que la tormenta pase, de lo incómodo que es vivir, y....¡qué demonios!...me atrevo, con máxima humildad, a compartir contigo diez razones que me hacen levantarme cada mañana...
1. Cada día es una nueva vida de 18 horas. Una nueva corta vida que desarrollar inténsamente. En la que se producirá algo nuevo e irreptible, en la que he determinar su contenido. ¿Qué será? !Averigüémoslo!
2. Estoy rodeado de oportunidades que me esperan. Solo depende de mí el aprovecharlas. Oportunidades en las que impactar, en las que aprender, en la que sentir...El saludo a un vecino, acompañar a tus niños al colegio, el nuevo proyecto laboral, el conocer a una nueva persona, el de mantener una charla intensa junto a una cerveza...
3. Hoy se ha editado un nuevo libro, alguien ha escrito un poema, se ha publicado un nuevo post que tiene un mensaje para mi. No puedo más que leerlo, entenderlo y dar las gracias por ello.
4. Hasta ayer me conocía, pero ¿como seré a partir de hoy? ¿Quiero seguir siendo igual...siempre? !Qué aburrido¡ Me quiero seguir conociendo.
5. Hay personas que te aman, a las que impactas, a las que influyes, con las que tienes esa relación tan especial que....te esperan, que esperan tu impacto, tu amor, tu influencia...
6. La naturaleza se conecta contigo cada día....si la dejas. Te aporta energía y sentido....si lo quieres. Esa naturaleza está ahí fuera, dándote. ¿Te lo vas a perder?
7. Esa nueva actividad que tienes en lista de "asuntos pendientes y que por pereza y falta de iniciativa nunca me atrevo a acometer" te está esperando. ¿Te has preguntado por qué la quieres hacer? Probablemente porque tu mente y tu alma ya lo tienen claro, aunque tú te empecinas en no ayudarlas a crecer. Hoy es el día para ello.
8. Uno de tus miedos, uno de esos que te rondan la cabeza, uno de esos que tienes en el rinconcito de tu hemisferio derecho, uno de los que te hacen preguntarte "si no fuera por esto, yo sería de otra forma, estaría más cerca de mi felicidad....". Elige uno de ellos y ¡ve a por él! Hoy es una magnífica oportunidad para hacercarte un poquito más a como quieres ser.
9. Mis antepasados me depositaron en esta tierra para algo, me enseñaron, apostaron por mi felicidad, trabajaron y me alimentaron porque sabían que algo especial había en mí, algo especial que desarrollar...los aprecio por su sabiduría y visión, y no puedo más que sentirme portador de su legado.
10. Se que viviendo como si hoy pudiera ser el último día de mi vida, un día tendré razón... !Porque ocurrirá! ¿Y De que me lamentaré? Probablemente de no haber vivido. ¿Y cuando puedo vivir? !Hoy!

jueves, 14 de enero de 2016

¡Quiero ser niño otro vez!

¡Quiero ser niño otra vez!
¿Saben? Si pudiera renunciaría a ser adulta. Me gustaría ser niña otra vez. Tener nuevamente 6, 8 o 10 años. Quisiera sentir esa mágica sensación de ser un infante. Tener esa misma inocencia que tuve ayer. Entonces no tenía problemas, solo pensaba en jugar a las muñecas, pasarme las tardes en mi portal y entrar a la casa con las rodillas negras de tanto jugar a los “yaquis” y a los palitos chinos. Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y jugar con mis amiguitos a Los Escondidos, La Gallinita Ciega, El Perrito Goloso… Jugar al pon, saltar la suiza con sus variantes, contar adivinanzas...
Quiero volver a la escuela con mi uniforme planchado, mi merendero y una sonrisa llena de felicidad donde la mayor preocupación eran los juegos del recreo y qué pintar con acuarelas porque siempre fui muy mala pintando. Quiero emocionarme al saludar a la bandera y cantar el himno. Quiero "tomar distancia" en la fila. Volver a la niñez para despertarme todas las mañanas sin ninguna otra preocupación que la de haber hecho mis tareas.
Quiero ser niña de nuevo para desayunar mirando a Elpidio Valdés. Ir a una cafetería a comer helado y hamburguesa y pensar que es un restaurante 5 estrellas. Pensar que los dulces son mejores que el dinero porque se pueden comer. Volver a mi casa a comer los panqués de mi madre y hacer las tareas en la mesa del comedor. Quiero ser niña de nuevo para vivir mil aventuras, gozar del sol y de la lluvia sentirme libre y contemplar al arco iris que brilla a lo lejos. Para no preocuparme de nada, para sentarme en el patio de mi casa y a pleno sol cerrar mis ojos y soñar.
Quiero ser niña de nuevo para esconderme debajo de las sábanas cuando hay tormenta, con los truenos y relámpagos retumbando en mis oídos y yo temblando de miedo. Para temerle a la oscuridad y dormir con las luces prendidas. Quiero pelear con mi hermano y luego pasar junto a él largas tardes en el cine. Quiero pasarme los veranos en la playa haciendo castillos de arena… Quiero la mesa grande de los domingos donde todos comíamos juntos y me sentaba a la mesa cuando todo estaba servido. Quiero tomar largos baños y dormir 10 horas todas las noches. Quiero salir cómodamente de mi casa sin preocuparme cómo está mi cabello o mi ropa.
Quiero ser niña de nuevo para hablar con mis abuelos y preguntarles muchas cosas y quitarme muchas dudas. Quiero escuchar hablar con respeto del Doctor, de la Maestra porque "saben" más que uno. Y vivir sin computadoras y juegos de súper nintendo y seguir siendo inocente. Para ver todas las cosas con sorpresa e ingenua alegría, sentido de descubrimiento, como si todo lo creado fuese solo para mí. Quisiera tener el corazón de niña para gozar de las pequeñas atenciones y legítimos instantes de bondad.
En algún lugar de mi juventud maduré y aprendí demasiado… Cosas que hoy quiero olvidar… Aprendí cómo la gente se ha olvidado del amor y no sabe amar. Aprendí cómo destruyen con la boca, cómo la envidia los rodea y los hace desear el mal. Aprendí de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de niños abusados. Aprendí sobre mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad, dolor y la muerte. Aprendí de un mundo en el que saben matar y lo hacen. Aprendí cómo el dinero puede destruir a una familia.
¿Que pasó con el tiempo en que pensaba que todo el mundo viviría para siempre, porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdía mi mascota, cuando pensaba que lo peor que pasaba era que cualquiera me quitara un juguete o no me escogiera para ser su compañera de equipo?
Quiero alejarme de las complejidades de la vida y emocionarme nuevamente con las pequeñas cosas una vez más. Quiero regresar a los días en que la música era limpia y sana. Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz porque yo lo era. Solo pensaba en lo que iba a ser cuando fuera grande, sin la preocupación de lograrlo o no. Caminaba por la playa pensando solo en la arena entre los dedos de mis pies y la concha más bonita que iba a encontrar, sin preocuparme por la erosión y la contaminación. No me preocupaba el tiempo, las deudas o de dónde iba a sacar dinero para arreglar la casa.
Quiero una vida sencilla nuevamente. No quiero que mis días sean de horas interminables de trabajo en la computadora, de montañas de papeles en mi buró, de noticias deprimentes, ni de cómo sobrevivir unos días más cuando ya no tengo un puto peso para terminar el mes. Quiero las cosas sencillas de todos los días sin responsabilidades ni obligaciones.
No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y pérdida de seres queridos. Quiero seguir creyendo en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, los sueños, de la imaginación. Quiero irme a dormir sin pensar en mañana. Quiero ser niña de nuevo para ver un planeta sano sin plástico reciclable que contamine la tierra.
Quisiera tener oídos de infante para escuchar los cantos de los pájaros y del grillo, y sonreír como si ese canto lo cantara solo para mí. Y tener su lengua con su ingenuidad y simplicidad para nombrar cada cosa por su nombre. Tener su sueño plácido y reposar en paz, sin remordimientos, sin sombras, plácidamente, sin preocupaciones.
Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple. Cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas; y eso no me molestaba, porque no sabía que no sabía, y no me preocupaba por no saber. Quiero pensar que el mundo es justo; que todas las personas son honestas y buenas; que no hay envidias. Quiero pensar que todo es posible.
Sí, a veces estoy tan cansada de ser adulta que realmente desearía tener esa edad en la que todo es inocente, en que las palabras no duelen demasiado, y que el corazón no ama, tan solo te gusta el chico de la clase de al lado… Quiero volver a recoger flores y deshaciendo pétalos preguntarle: “me quiere…, no me quiere…”. Quiero tener las cosas tan claras como entonces. No me importa si infantiles, pero claras…
Quisiera volver a ser aquella niña que se reía a la mínima tontería y tenia en su cara esa sonrisa resplandeciente. Aquella que sus únicas preocupaciones era llegar a ver a tiempo los muñe en la televisión y colorear las tareas del colegio. Aquella que solucionaba las peleas con las amigas con un simple ¿Quieres ser otra vez mi amiguita? Aquella niña que no sabía lo que era sufrir, que solo lloraba cuando se caía y le salía sangre. La que no sabia de la existencia ni del Messenger ni del twitter. Quisiera volver a ser esa niña.
Quisiera actuar como siento sin pensar en las consecuencias el día de mañana. Quisiera ser inocente para pensar que nadie me hará daño. Desearía juntar mis sonrisas, cruzar miradas sin miedo a ser sorprendida. Vivir sin miedos, tomando las decisiones de un adulto…, con la fuerza de una niña.
De vez en cuando con apatía de ser una adulta ya, me remonto al pasado, a esos momentos de mi niñez y quisiera ponerme a jugar sin pensar en nada más. Pero el deber y la conquista del día a día en esta sociedad convulsa, me devuelve al presente donde tengo que luchar. Pero qué dulce sensación remontarme a ese pasado donde sin duda fui feliz, y buscar en mis recuerdos a esa niña que aún vive dentro de mí.
Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena… Sería maravilloso que cada uno de nosotros pudiera vivir un poco como ese niño fuimos y que llevamos dentro, y no nos dejemos arrastrar por la sociedad que nos rodea. Llena de prejuicios y maldades. Donde pensamos que la computadora y la tecnología lo son todo, pero la realidad es que no toda la diversión proviene de las computadoras, no todas las enseñanzas se logran con un programa en solitario. La naturaleza, el contacto con otros niños y los juegos tradicionales aportan muchos valores al enriquecimiento de la personalidad.
Me gustaría volver a ser niña, para sólo volver a sentir el dolor de un tropezón y no las heridas del alma, porque las rodillas lastimadas sanan más rápido que los corazones rotos.
Quiero ser niño de nuevo... Donde el mundo sólo es juegos y fantasías no dolor ni preocupaciones. Quiero, en fin, tener devuelta mi infancia… mi inocencia... mi esperanza... Quiero regresar a los tiempos en que la vida era simple. ¡Quiero volver a ser niña nuevamente! Porque en esa época todo lo que sabía era ser feliz, porque no sabía las cosas que preocupan y lastiman el corazón.

lunes, 4 de enero de 2016

¡que tú vida éste llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas lo importante es disfrutar y frstejar! Emoticón wink

UNA GRAN HISTORIA QUE TE HARÁ PENSAR EN TODAS LAS OPORTUNIDADES QUE TE DA LA VIDA
No había en el pueblo peor trabajo que ser portero del prostíbulo.
¿Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
El hecho es que nunca había aprendido como leer ni escribir, no tenía ninguna otra actividad u ocupación.
Un día, entró como gerente del burdel un joven lleno de ideas, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el lugar.
Hizo cambios y llamó a los empleados para dar las nuevas instrucciones.
Al portero le dijo:
-A partir de hoy, usted, además de estar en la entrada, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y quejas sobre los servicios.
–Yo adoraría hacer eso, señor, balbuceó. - Pero no sé leer ni escribir.
- ¡Ah! ¡Cuanto lo siento! Pero si es así, ya no puede seguir trabajando aquí.
- Pero sr, no puede despedirme, he trabajado en esto mi vida entera, no sé hacer otra cosa.
- Mire, lo entiendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le daremos una buena indemnización y espero que encuentre algo que hacer. Lo siento y que tenga suerte.
Dicho esto, se dio la vuelta y se fue. El portero se sentía como si el mundo se le derrumbara. ¿Qué hacer?
Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía alguna silla o una mesa, él las arreglaba, con esmero y cariño.
Pensó que esto podría ser una buena ocupación para conseguir un trabajo.
Pero sólo contaba con algunos clavos oxidados y una pinza mal cuidada.
Usaría el dinero de la indemnización para comprar una caja completa de herramientas.
En el pueblo no había casa de herramientas, debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano para comprar. Y así lo hizo.
A su regreso, un vecino llamó a su puerta:
- Vengo a preguntar si tiene un martillo para prestarme.
- Sí, acabo de comprarlo, pero lo necesito para trabajar, ya que...
- Bueno, pero yo se lo devolveré mañana muy temprano.
- Si es así, está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino llamó a la puerta y dijo:
- Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
- No, lo necesito para trabajar y además, la ferretería más cercana está a un viaje de dos días, en mula.
- Vamos a hacer un trato - dijo el vecino.
Le pagaré los días de ida y vuelta, más el precio del martillo, ya que está sin trabajo en este momento. ¿Qué piensa?
Realmente, esto le daría trabajo por dos días más. Acepto.
Volvió a montar su mula y viajó.
A su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su hogar.
- Hola, vecino. Usted vendió un martillo a nuestro amigo.
Necesito algunas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus días de viaje y una pequeña ganancia mas para que me las compre, porque yo no tengo tiempo para viajar para hacer las compras.
¿Qué piensa?
El ex portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Pagó y se fue. Y nuestro amigo guardó las palabras que escuchaba: " No tengo tiempo para viajar a hacer las compras”.
Si esto es así, muchos requerirán de él para viajar y traer herramientas.
En el próximo viaje, arriesgó un poco más de dinero, trayendo más herramientas de las que había vendido.
De hecho, podría economizar un poco de tiempo en los viajes.
La noticia comenzó a esparcirse por el pueblo y muchos, queriendo economizar el viaje, hacían encomiendas.
Ahora, como vendedor de herramientas, una vez por semana viajaba y traía lo que necesitaban sus clientes
Con el tiempo, alquiló un galpón para almacenar las herramientas y unos meses más tarde, se compró una vitrina y un escaparate y transformó el galpón en la primera ferretería en el pueblo. Todos estaban contentos y compraban allí.
Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban los pedidos. Él era un buen revendedor. Con el tiempo, la gente de los pueblos cercanos preferían comprar en la ferretería, que tener que gastar días en viajes.
Un día se acordó de un amigo suyo que era tornero y herrero y pensó que él podría fabricar las cabezas de los martillos.
Y entonces, por qué no, los destornilladores, los pinzas, los cortadores, etc. ...
Y después estaban los clavos y los tornillos...
En pocos años, se convirtió, con su trabajo, en un fabricante de herramientas rico y próspero.
Un día decidió donar una escuela al pueblo.
En ella, además de la lectura y la escritura, los niños aprendían algún oficio.
En el día de la inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:
- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de actas de esta nueva escuela.
- El honor sería mío, dijo el hombre. Sería una cosa que me daría mucho gusto, firmar ese libro, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeta.
- ¿Usted? Dijo incrédulo el alcalde. ¿Construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Esto es increíble! Y le preguntó:
- ¿Qué hubiera sido de usted si supiese leer y escribir?
- Eso lo puedo contestar, el hombre dijo con calma: - Si yo supiese leer y escribir... seguiría siendo el PORTERO DEL PROSTÍBULO.
Esta historia es verdadera, y se refiere a un gran industrial llamado ... Valentín Tramontina , fundador de Industrias Tramontina, que hoy cuenta con 10 fábricas, 5.500 empleados, produce 24 millones de unidades varias al mes y exporta bajo su propia marca a más de 120 países - es la única empresa brasileña en esta condición. La ciudad que se menciona es Carlos Barbosa, y está en el interior de Rio Grande do Sul.
Por lo general, las oportunidades son vistas como adversidades.
Las adversidades pueden ser bendiciones.
Las crisis están llenas de oportunidades.
Si alguien le bloquea la puerta, no gaste energía en la confrontación, busque las ventanas.
Recuerde la sabiduría del agua: " El agua nunca discute con sus obstáculos, sino que los rodea”.
Que su vida sea llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas, lo importante es celebrar cada una de ellas.

jueves, 1 de octubre de 2015

EL CLIMA

Los climas cambian. A veces es invierno, a veces es verano. Si siempre esten en la misma estación, se sentirán atascados. Uno debe aprender a que le guste lo que está sucediendo. A eso llamo madurez. A uno tiene que gustarle lo que ya está ahí. La inmadurez es vivir siempre en el «debería» v nunca en el «es»… y el «es» es el caso. «Debería» es simplemente un sueño. Sea cual fuere el caso, es bueno. Amalo, que te guste y relajate en él. Cuando a veces se presente la intensidad, amala. Cuando se vaya, despidela. Las cosas cambian… la vida es un flujo. Nada permanece igual, de modo que a veces hay grandes espacios y a veces no hay nin¬gún lugar al que trasladarse. Pero ambas cosas son buenas. Las dos son regalos de la existencia.
Uno debería de ser tan agradecido que no importa lo que pase, uno siente agradecimiento, gratitud. No veo ningún problema. Disfrutalo. Esto es lo que está sucedien¬do ahora mismo. Mañana puede cambiar; entonces disfruta aquello. Pasado mañana puede ocurrir otra cosa. Disfrutala. No compares el pasado con inútiles fantasías futuras. Vive el momento. A veces es caliente, otras muy frío, pero ambos son necesarios; de lo contrario, la vida desaparecería porque vive en polaridades.

martes, 7 de julio de 2015

El hijo a su Padre :

De a deveras te lo digo: Me voy, padre de tu casa...
lo digo así, ¡de tu casa! porque aunque aquí he vivido
desde el día en que nací cuando empecé a comprender,
entendí que con nacer no basta para ser hijo.
Por eso me voy, y gracias, lo digo sinceramente,
nada me faltó a tu lado, ni la casa ni la escuela,
ni el doctor ni el juguete favorito; ni la ropa que hoy me viste
ni el coche que ayer usé pero... ¿soy tan ambicioso?
¿Parezco tan exigente? Si te digo que no basta,
Que no me fue suficiente , ni la ropa ni el dinero,
ni ese coche ni esta casa porque quiero -siempre quise-
algo más que no me diste.
Y tu abultada cartera, fuente siempre surtidora
de remedios materiales, nunca contuvo billetes
para comprar un minuto de tu atención necesaria,
de un tiempo fundamenta para ocuparte de mí.
Pensarás que fui un buen hijo porque nunca te enterabas:
¿Sabes que troné en la escuela? ¿Que terminé con mi novia?
¿Que corrí una borrachera en antros de mala nota?
¿Que hacía pinta en el colegio? ¿Que probé la mariguana?
¿Y que robaba a mamá?
No, no lo sabes, no hubo tiempo de pensar triviales cosas.
Total, los adolescentes somos traviesos y flojos,
¡pero al hacernos hombres enderezamos los pasos!
Pues no, padre, ¡no era el caso!
Y toda mi delincuencia era un grito llamado
al que jamás contestaste ¡que quizás nunca oíste!
Por eso si hoy me preguntas en que punto me fallaste,
solo podría responderte: padre... ¡me fallaste!
¿Que qué voy hacer!
¡Quién sabe!
¿A dónde iré?
¡Qué importa!
¿Dónde encontraré el dinero para pagar esta vida a la que me has acostumbrado?
No puedes creer que viva
sin aire acondicionado; sin feria para la disco; sin las chicas, sin las fiestas;
sin un padre involucrado en industrias y altas empresas,
que es importante en política ha viajado al extranjero
y frecuenta altas esferas. ¿Qué no he de vivir sin esto?
¿Qué así mi vida está hecha? ¡Y quién dijo que era vida
la estancia en estos salones, por los que sales y entras!
Pero nunca puedo verte ni decirte: padre ¿Hoy si te quedas?
nunca he vivido en tu casa, ahora es que voy a vivir
fuera de aquí, lejos de ti sin la esperanza de que vengas a mí
y nunca llegas me voy padre...
Tus negocios, en inversiones de amor se han ido a la bancarrota,
y declaras tu quiebra del comercio de mi amor.
Pagaste caro, y hoy pierdes casi toda la inversión.
Pero si sacas en venta los pocos bienes que quedan
para salvar el negocio, ¡me propongo como socio!
Y atiende bien a mi oferta, que no habrá mejor postor.
Yo te compro, para padre,
El tiempo que no tuviste para dárselo a tu hijo.
Te compro para gozarlo.
Todo este cariño inútil que nunca supiste usar.
Pagaré bien por tu risa, tu palabra, tu preocupación tu celo y tu caricia
te los compro: escucha el precio, que, aunque no sé de finanzas,
podré ser un buen comprador.
Si te vendes para padre
¡Yo te pago el corazón!