¿Qué es lo que hace que un día ordinario se convierta en extraordinario? ¿Cuándo recibes una buena noticia? ¿Cuándo sucede algo inesperado? ¿Cuándo ves a alguien muy querido?
¿Te das cuenta? Lo EXTRA en extraordinario lo pones TÚ, y no el evento en sí.
Un bebe no es extraordinario, hay millones de bebes en el mundo, pero es TU actitud hacia el nacimiento de ESE bebe en particular lo que lo hace especial. Lo mismo sucede con el cantante y la visita de tu amiga.
Sin tenemos esa maravillosa capacidad de crear lo extraordinario con nuestra simple actitud ¿entonces por qué no hacemos que todos los días de nuestra vida sean así? ¿Por qué no usamos nuestra capacidad creadora para ver lo milagroso, lo sorprendente y lo asombroso en cada evento que calificamos de “ordinario”?
Desde la sonrisa sincera de alguien que amas, hasta el sabor exquisito de un platillo que preparaste para la comida pueden ser extraordinarios si TÚ así lo decides.
Por eso te invito a que reflexiones sobre qué clase de vida deseas vivir ¿una vida ordinaria o una vida extraordinaria?